A mi, Aquí.
Escribir me salva la vida.
Las palabras me recogen, me vuelven a hacer comprender.
¿De donde salen?
Es curiosa la sensación, de verlas brotar por mi boca pero estarlas conociendo por primera vez.
Hablarle a mi afligida amistad por un tema sin aparente relación a mi, pero descubrirme diciendo cosas que no tenía idea de que pensaba, consejos que me gustaría que alguien me dijese.
Siempre que levanto un lápiz respiro aliviado, porque tengo clarísimo que cuando no estoy escuchando ni siquiera se me ocurre escribir.
Y por más perdido que me sienta, escribir siempre me lleva de vuelta.
El mundo y sus procesos están envueltos en ternura.
Son cosas que de a ratitos solo tengo tan claras y el resto del tiempo solo me pierdo.
Creo que por eso escribo, porque se que voy a olvidar.
Y leyéndome me vuelvo a conocer, Y es lindazo ver como quien soy hoy conoce a quien fui. Y ver como se relaciona, y discrepa y se juzga y se abraza. El, yo y quien fui.
Leerme y escribirme es lanzar una soga para siempre encontrar el camino a casa.
Mostrarme que sigo aquí, irremediablemente aquí.
La fuerza que mueve al mundo dijo Rumi, los amores.
Los amores, los amores.
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