El camino por andar

27/01/2025    10:10am

Últimamente me he visto en la necesidad de escribir. 

No se si son días de demasiado.. O de muy poco silencio.


Siempre entendí que mi camino iría cambiando, que siempre muta. 


Es diferente cuando está sucediendo, cuando sientes que cada célula de tu cuerpo es reemplazada, cuando las cosas que te movían profundamente ya no responden a quien eres... Cuando el cambio es tan monumental que todo lo que creías que te conformaba se transforma.  

Escribo por que quiero entender, como me siento.. Como me siento respecto a la música, como me siento respecto a mí, como me siento respecto al hecho de estar vivo. 

27/01/2025   05:30pm

He perdido un poco de claridad, dejé una ventana abierta y todas las ideas se escaparon. En su lugar se posa una niebla, pesada y agotadora niebla. 

Hay destellos de claridad, cortos. Fantasmas de las verdades que me iluminan unos cuantos segundos pero cuando intento prestarles atención ya desaparecieron. 

Por eso escribo, pero incluso entender que es exactamente lo que quiero escribir sigue resultando confuso. 


La esencia, la sustancia. 

Existe algo, el no se que en este mundo. Se encuentra en ciertas cosas, lugares, olores, momentos. 

De repente aparentes banalidades se tornan gigantescas, fundamentales e imprescindibles. 

Creo que el arte, por lo menos el que me moviliza a mi, responde a esta sustancia, se conforma de ella. 

Lo confuso es que lo fundamental, efímero, no se encuentra atado a las cosas, solo se adhiere a ellas de a momentos. 

De repente una mañana de brisa fresca me trae a este sentir, me completa, cierra el círculo y por un segundo me comprendo eterno. 

Otras veces es una infusión, ver como el color y el olor abandonan la flor y se trasladan al agua caliente. Como si ahora la taza contuviese el alma palpitante de la flor. 

Hay momentos en que son los cuerpos de agua, envolverte en ella. Que la cascada y toda su energía te impacten, que le corriente del río haga que tu cuerpo quede alineado con su flujo. Que la ola del mar corra hacia ti, trasladándote, abrazándote.

Existe también esta sustancia en lugares más sutiles, en los que no te esperarías encontrarla, pero no se haya ahí siempre. 

Studio Ghibli, la casa de mi vecino Totoro, abrir las enormes puertas y que la brisa de afuera se encuentre con el polvo que descansa adentro. 

Tick Tick Boom, el apartamento descuidado de un músico en NY 1990, sus sueños, sus canciones.

Las recomendaciones musicales de Haruki Murakami.


No se. 


Solo son momentos que me han hecho a llegar sentir tan completo, tan claro, tan vivo.

Perseguir esa sensación, esa certidumbre realmente ha sido mi misión, mi norte, mi camino. 

Cada día se ha tratado de eso, conectar y regresar a ese estado. 


La música invoca ese estado, las artes en general.

De repente hay un acorde, una progresión o una melodía que te hacen sentir un no se qué... Como un mantra, como un conjuro. 

SOTRS - Caterina Barbieri

Elements of Nature - Felbm 

Obatalá - Metá Metá

If you really want to - Alabaster DePlume

Feito Fumaca - Obinrin Trio

Go Home - H hunt

La busqueda de la estrella


Formas de acercarse. 


Caminé el camino de la música, con la promesa de aprender a invocar eso, que aquello que brota de mí iba a generar ese estado, esa sustancia, esa esencialidad. 

Creo que lo logré... He escuchado muchas cosas, muchas cosas tan lindas sobre mi música. 


Pero creo que el hecho de hacerlo algo...  ¿Rentable? ¿Un oficio? ¿Algo serio? No sé... Creo que eso no me acerca a ese lugar, más bien me aleja profundamente de él. 

"Hacer de la música algo serio" 

Creía que amaba tanto la música que quería vivir de ella.

Pero para vivir de la música tienes que mercantilizarla, crear presskits, redes, campañas, imagen, marca, empresa... Y como el negocio es venderte y aparentemente el punto es hacerte reconocido... Lo que más encontré en este lugar fue conflictos de ego, por que es imposible moverte sin estar consciente de como "eres percibido" no solo parece ser algo que no se puede evitar... Parece ser el centro de todo. 


Yo no creo que quiera hacer de mi vida un proyecto de venta de mi imagen, de capitalizar lo que salió de lo más profundo de mi alma y vivir esclavizado de mi presencia en espacios intangibles como las redes sociales.


No me hace sentido.


Creí que el punto de todo esto era que más gente me escuche, que pueda conectar así como yo conecto con las 1244 canciones que tengo guardadas y las otras 3000 que escucho.

No sé si el hecho de que la gente "esté conectando" es justificativo suficiente para venderle mi alma al diablo. Porque... Desde que todo esto está sucediendo, en mi campaña por ser un creador de cosas bellas, mucho del tiempo mi capacidad de percibir las cosas bellas está desapareciendo. 

No se ha ido, está ahí... Dormida. 

Me espera dulce y paciente. 

Aparece cuando escribo, cuando escucho, cuando viajo.


Pero estaría mintiendo si dijese que cada día de "redes" e imagen no me hace sentir perdido. 


"No pongas todos tus huevos en la misma canasta" 

Yo le aposté todo.

Mi norte, mi sentido, mi estabilidad económica, mi día a día. 


Y ahora tengo miedo a admitir que tal vez me estoy equivocando, que mi amor por la música no debería hacerme querer vivir de ella, debería hacerme querer cuidarla... Atesorarla... Y cada día en esta espiral de locura siento cómo la lastimo. 

¿Qué hacer, Sebas?


28/01/2025  10:30am

Dormí muchísimo, me preparé el desayuno.

El café está un poco fuerte, los huevos y el sanduche perfectos. 

La sustancia está en la brisa hoy. 

Estoy descalzo, mi garganta está un poco raspada pero quiero estar descalzo y que me dé el viento en los pies. 

Volviendo a todo esto...


Se que no quiero vivir de la música, por lo menos no de la forma en que se me ha presentado hasta ahora. ¿Quiero vivir para la música? Que es otra opción... Aún no estoy seguro, creo que no. 


Ayer después de escribir todo lo anterior nadé, nadar es un espacio de reflexión; de cara al agua, sumergido por largos trechos con tus pensamientos, el sonido también desaparece y lo único que percibes es lo rítmico de tu respiración.

Mientras nadaba y después de nadar pensaba. 

El problema de ser nihilista es olvidar resignificar tu existencia. 

Decidí que toda doctrina o creencia es subjetiva, nada más que una interpretación del fenómeno de estar vivo; todas exactamente igual de válidas. Todas exactamente igual de refutables. 

Y fui absorbiendo, escuchando y maravillándome por las distintas maneras que existen de percibir el mundo. 

Pero... Pero

Tal vez en mi afán de no concluir nada, de no atarme a ninguna... No me di cuenta de que mi norte se volvió difuso, el sentido de mi existir lo dejé sujeto a cuestionamiento indefinidamente. 

Por eso hoy me veo en necesidad de escribir esto. 

Me veo en necesidad de presentarme a mí mismo mis verdades. ¿En qué creo?


Creo que la vida tiene valor.

Creo que la muerte tiene valor. (Y estas dos verdades no son mutuamente cancelables) 

Creo que la vida tiene valor por el hecho de vivirla, no existe un estado el cual alcanzar, no existe una meta, objetivo ni responsabilidad. No existe nada de eso.

Lo que existe es un conjunto de partículas que momentáneamente se ordenaron en la forma de un organismo complejo. Y durante ese corto lapso en que están agrupadas así... Esta ilusión que es la mente, puede sentir, puede interactuar y maravillarse por el mundo. 

Creo que la sustancia está ahí... Maravillarse.

Estamos acá para sentir. Para experimentar el fenómeno de la "vida", si es que se le puede llamar así. 

Ahora bien, por eso es que la vida tiene valor, y debemos procurar que quienes nos rodean no solo la tengan, sino que su experiencia en la vida sea mejor.

¿Qué es mejor? Eso lo definirá cada uno. 

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Con todo lo anterior claro. 

¿Qué es lo mejor para ti? Sebas.

Quiero tranquilidad.

La tranquilidad de sentir al sol calentar mi cuerpo, de ver mi integridad física y psicológica cuidada. La tranquilidad de poder existir de a momentos en soledad, pero poder regresar a mi comunidad. La tranquilidad de poder acercarme a esas trivialidades que han causado tanto en mí, que de mí se extienden y se materializan en el mundo tangible.

Una estufa para calentar el té, frutas y verduras, una casa con muchas ventanas, acceso a espacios verdes, música y tiempo para hacer música, películas que me muevan y me conmuevan, poder subir montañas y nadar en ríos, lagos y en el mar, un par de metodos para filtrar café, ropa que me haga sentir que estoy siendo quien soy, terceros espacios seguros y accesibles, amigos con quienes compartir todo lo anterior.

No quiero vivir vendiendo mi imagen. 

Mi música no es mi marca, es mi identidad. 


Pensando en que hacer, se me ocurrían full cosas. 

Una cafetería de especialidad, un espacio para que la gente pueda entrar... Un espacio con sustancia. 

Una cabaña en medio de la Amazonía, un pequeño lodge, hotel o hospedaje en un paraje natural.

Un trabajo de diseño gráfico que sea en línea y me permita vivir donde quiera, trabajar donde quiera.

Ser guía turístico, vivir en la experiencia y compartir cosas bellas con las personas. 


Pero todas esas son direcciones. Decisiones que yo tendría que tomar. 

Ahora estoy en 7.º semestre de música, aún me falta un largo camino por recorrer, pero ese largo camino es prácticamente insignificante en comparación con todo lo que hice ya. 

Creo que en honor al Sebastián que quiso estudiar música, y en honor al esfuerzo que mi familia ha hecho... Voy a terminar mi carrera en esta universidad.

1 año y medio. 

547 días... Incluso menos que eso. 

¿Mientras tanto?

Seguir buscando la sustancia.


Puerto Perla... Es la plataforma que creé para hacer música, me enseña todos los días a relacionarme, a crear comunidad y me ha enseñado muchísimo sobre organizarnos, vincularnos, crear colectivos. 

Me acercó a seres humanos y universos maravillosos y les da a ellos la posibilidad de crear. 

La banda no siempre es un espacio sencillo, pero moviliza un montón de cosas. Este lugar me ha abierto la puerta a muchísimas experiencias, me ha acercado mucho a muchas personas. 

Lo único que quiero sacar de Puerto Perla es la posibilidad de seguir haciendo música. 

La que yo haga y la que hagan los demás. 

De los eventos no se gana... Pero si son espacios preciosos, la gente siente la bola, yo siento la bola. 

Los problemas seguirlos resolviendo, a la larga voy a seguir viendo gente el resto de mi vida... Tiene sentido que mejore mis habilidades para estar con ella. 

Y que la música como tal... Haga lo que tenga que hacer, yo a lo mío. 

Graduarme y seguir haciendo música.

Terminar el 2026 en Ecuador. Después ver a donde sigue la cosa. 








































Comentarios

Entradas populares