Los Polos
Nadie te cuenta como se siente, cuando los polos se desimantan.
Corrientes y tirones invisibles servían de guía, cerraba yo los ojos como llevado por un faro interno que siempre me permitía regresar a casa.
Nadie te cuenta como se siente, cuando los polos se desimantan.
Fértil en direcciones, y manteniendo plena consciencia de los espacios en los que habitaba, que conformaba y a través de los cuales yo mismo me conformaba.
Hoy, no los reconozco.
Hoy las palabras tienen que encontrar su camino fuera de mi cuerpo.
Hoy admito no reconocer del todo que polos imantan mi desierto.
¿Una mariposa pierde la pena de haber sido oruga?
Es un hermoso sueño el de volar pero puedo ver en mí la nostalgia de esas pequeñas patitas con las que caminamos a tantos sitios, al verde de mi cuerpo que me camuflaba con las hojas, a levantar la cabeza y fantasear con la idea de despegarme del suelo.
Claro que hemos ganado algo cuando aprendimos a volar, cuando nos crecieron alas, pero también perdimos algo, bastante… Perdimos un sueño, un norte, un polo.
¿Tiene sentido?
Quisiera entender nuevamente que direcciones tiran de mí, que polos imantan mi naufragio, y que rutas me van a seguir conduciendo a ese sol que sigue ahí.
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